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Ponferrada, Castilla y León
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Molinaseca: el oasis del Camino de Santiago que enamora a quien lo pisa
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Hay pueblos bonitos y luego está Molinaseca. Uno de esos lugares que no necesitan fuegos artificiales porque juegan en otra liga: piedra, agua, historia y una calma que hoy es casi un lujo. Declarado conjunto histórico-artístico y considerado uno de los pueblos más bonitos de España, Molinaseca es una parada imprescindible del Camino de Santiago y un destino con entidad propia.

Situado a apenas 7 km de Ponferrada (15 minutos por la LE-142), este rincón berciano recibe a peregrinos y viajeros con una estampa que se queda grabada. Puente medieval, casas de piedra, calles empedradas y el rumor constante del río Meruelo. Pocas cosas funcionan mejor que eso.

Un pueblo marcado por el Camino y por el carácter
A Molinaseca se le conoce como el “oasis del Camino”. No es postureo. Tras descender de Foncebadón, el cansancio se diluye al cruzar el Puente de los Peregrinos y entrar en la Calle Real. Aquí la hospitalidad no es un eslogan, es costumbre. No sorprende que muchos caminantes vuelvan. Algunos, incluso, para quedarse.

La huella jacobea se nota en todo: albergues, posadas, pequeñas bodegas, bares donde el pincho acompaña al vino sin pedir permiso y una vida social que convive con la tranquilidad sin conflicto alguno. Para un pueblo de unos 800 habitantes, la energía es notable. Y auténtica.

Qué ver en Molinaseca (y por qué no basta con un paseo rápido)
La Calle Real es la columna vertebral del pueblo. Casas con corredores de madera, escudos nobiliarios y fachadas que cuentan siglos sin decir una palabra. Aquí están joyas como el Palacio de los Balboa o la casa nobiliaria de Cangas-Pambley, con sus escudos declarados BIC.

El Puente de los Peregrinos, de siete arcos, es el gran icono. Probablemente de origen romano, ha visto pasar siglos de historia y miles de botas de peregrino. Cruzarlo al atardecer es un ritual.

En lo alto, dominando la villa, la Iglesia de San Nicolás de Bari impone sin estridencias. Y al pie del Camino, el Santuario de Nuestra Señora de las Angustias, lugar de devoción histórica y punto de referencia para quienes entran o salen del pueblo.

Hay detalles que sorprenden, como la talla de Kannon en un árbol vivo, conocida como el Buda de Molinaseca, o el monolito de hermanamiento con Shikoku, que une simbólicamente el Camino de Santiago con la ruta japonesa de peregrinación. Globalización bien entendida.

Naturaleza, agua y rutas con vistas
El entorno natural de Molinaseca es otro de sus grandes argumentos. El Valle del Meruelo abre el Camino en El Bierzo con un paisaje en V que se suaviza al llegar al pueblo. En verano, la piscina fluvial junto al río es uno de los grandes placeres locales.

Para caminar, hay rutas para todos los ritmos. Los Puentes de Malpaso, de origen romano, conectan con Riego de Ambrós y permiten entender la importancia histórica de estas vías. Si prefieres algo corto y resultón, la ruta de los miradores regala vistas espectaculares del pueblo y la montaña en apenas hora y media.

Comer (y beber) en Molinaseca: aquí se viene a disfrutar
La gastronomía es otro de los motivos para volver. Desde bares de vino con pinchos generosos hasta restaurantes de referencia como Casa Ramón, con carnes de la comarca y producto de primera. El botillo, por supuesto, juega en casa. Y los vinos del Bierzo, con la godello y la mencía como protagonistas, acompañan sin fallar.

El ambiente es distendido, cercano y con ese punto festivo que aparece cuando el pueblo se llena de vida sin perder su esencia.

Fiestas que explican el carácter berciano
Si puedes elegir fechas, apunta: la Fiesta del Agua en agosto, de interés turístico provincial, es una celebración colectiva sin complejos. San Isidro en mayo y el magosto en noviembre completan un calendario donde la excusa siempre es reunirse. Aquí lo importante es celebrar. El qué es secundario.

Molinaseca como base para descubrir El Bierzo
Molinaseca no es solo una parada bonita. Es un punto estratégico para explorar El Bierzo: rutas de montaña, bodegas, pueblos con historia y Ponferrada a un paso. Dormir aquí o cerca permite combinar naturaleza, patrimonio y gastronomía sin prisas ni coche eterno.

Descubre Molinaseca y El Bierzo con base en Ponferrada
Si te apetece conocer Molinaseca con calma, recorrer Ponferrada y explorar otros pueblos del Bierzo sin cambiar de alojamiento cada noche, lo sensato es elegir una buena base.

Reserva tu estancia en el Hotel Ponferrada Plaza y disfruta de la comodidad de la ciudad con la cercanía a joyas como Molinaseca, Riego de Ambrós o El Acebo. Descansar bien también forma parte del viaje. Y aquí, el entorno hace su parte.